En cada barco, hay un chaleco salvavidas por cada persona. En el matrimonio, la compasión es ese chaleco que cada uno debe llevar puesto. Es la capacidad de ver al otro en su fragilidad, de responder con ternura en lugar de juicio, de ofrecer ayuda en lugar de exigir perfección. La compasión no es opcional; es vital. En los momentos de crisis, será lo que los mantenga a flote, lo que les recuerde que el amor verdadero siempre busca restaurar.